MiráVo

Qué salado ¿no?

Los 8 compañeros de clase que te vas a encontrar en cualquier facultad de Uruguay

Si te fijas bien, en cada clase de cada materia encontrás los mismos personajes. Veamos si son estos.

1· El traga

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Sí. Siempre hay un traga. Desde jardinera que te hacía dos cuadros de Mondrian por clase y media estatua de Rodin con plasticina, pasando por el que salvaba todo con 12 en el liceo hasta ahora en la facultad.

Porque no sólo es que sepa todo y le vaya bien: lo que jode es la actitud. Es el que se pone recontra nervioso antes de un parcial, te contagia los nervios, luego lo salva con 12 y vos perdés. Es el que te manda un whatsapp la noche anterior con un “¿Estudiaste tal tema?” y te deja con más nervios que monja con atraso.

Se recibe antes que todos, claro, y en los trabajos en equipo quiere juntarse igual un sábado a las 3 de la mañana con tal de terminar y hacerlo perfecto.

Es difícil llevarle el ritmo de estudio y te sentís un asmático subiendo el Everest. Se duda si tiene vida más allá de facultad. Bah, si tiene vida en general.

2· El que opina de todo y a nadie le importa

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Es el que levanta la mano para opinar o demostrar que sabe. “Porque a mí me parece, que la coyuntura socio política de la Mongolia del s. XIV junto con la economía papal de las primeras socie— Tranquila, flaca, te pregunté cuánto faltaba para terminar la clase.

El profesor pregunta algo y ya te lavanta la mano haciendo chasquidos con los dedos y a punto de decir “¡yo, yo, yo, maestra, yo!”.

Es primo hermano del traga pero por lo general es gente que ama expresarse en público a falta de la bola que le dan en la casa. Se desviven por dar su opinión en asambleas del gremio y que la gente los escuche. Objetivo: llamar la atención. ¿Motivo? Alimentar su ego.

3· El veterano que decidió terminar la facultad

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Promedio de edad de la clase: 20 y pico. Allá, desarmando la gráfica: el tipo de 30 largos (o cuarentón) que decidió largar todo a la mierda y recibirse.

Porque el tipo arrancó no más facultad cuando era joven y bueno, tuvo que laburar o fue padre o pelotudo a secas y largó todo a la mierda. Hoy, ya con crisis existencial, dijo “¿por qué no?” y pasó nuevamente por bedelía como hace tantos años.

La mayoría no jode: van a clase como adultos responsables y afuera y bailando. Los bravos son los que piensan que tienen 20 años de nuevo y no, flaco: tenés 42.

Se tratan de cargar a pendejas con Edipo no resuelto, te hacen chistes que no entendés, quieren salir con vos a los boliches como si salieras con tu viejo y no, papá, ubicate. ¿Vos te viste?

Ojo: desde MiráVo apoyamos soberanamente a los que quieren volver a terminar sus estudios o incluso a empezar nuevos pero ubique su actitud con la edad que corresponde y no me ande haciendo regresiones infantiles.

4· El asesino serial

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Es el que de repente se hace amigo tuyo de la nada el primer día de clase y ya al segundo sabe todo de vos. Quiere hacer los trabajos de equipo juntos, quiere salir con vos, o sea, flaco, calmate que no soy tu alma gemela.

Hay veces que es gente con mega entusiasmo por la vida (?) y hay otros que sólo te quieren dar. O romper los huevos, directamente.

Primera semana de clase y ya tenés whatsapps a las 8:00 de la mañana de “¿Te paso a buscar?” o “¿Te guardo asiento?”, “¿Hacemos el grupo juntos?”, “¿Salimos el jueves?” y vos con ganas de contestar “¿Te parece si te denuncio para la próxima?”.

Muchos son especialistas en sentarse siempre, siempre, siempre, al lado tuyo aunque lleguen tarde y tengan que atravesar media marea humana para acompañarte en el aula.

Lo peor de todo es que te terminan haciendo a vos un asesino serial.

5· El que está que se parte

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En toda clase siempre hay uno o una que se parte como un queso, que le querés dar hasta recibirte y jubilarte y no cobrarle caja profesional. Que lo primero que querés averiguar es si tiene novia o novio, qué hace de su vida, dónde vive y cómo es él, en qué lugar se enamoró de ti.

Si te gusta mucho y no te controlás, te vas convirtiendo en asesino serial con tal de tenerlo o estar cerca. Así empezó Gollum.

Si es ella: qué buena que está. Le dedicás tus mejores resúmenes y fotocopias en el baño, le filmarías como veinte porno y pedís al universo encontrártela en un boliche para tirarle un lance. Objetivo: que sea tu compañera de grupo y tener su whatsapp.

Si es él: qué bueno que está. Le dedicás tus mejores resúmenes y fotocopias (no te vas a hacer la santita), te lo chuponearías ahí no más en los pasillos y pedís al universo encontrártelo en un boliche para hacerte la linda a ver si te tira un lance. Objetivo: que sea tu compañero de grupo y tener su whatsapp. Y que ninguna otra chirusa te lo mire.

6· El reventado con cara de resaca

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Siempre hay uno que cae a clase con cara de “hace media hora estaba mamado en un boliche”. Se ven por lo general en las clases de los viernes de mañana luego de una inocente salida a “tomar una no más” los jueves de noche. Y claro, van a materias donde el tema de las faltas es importante. Si no, no iban una mierda.

Olor a pucho, ojos rojos, retorcijones estomacales, sueño, misma ropa con la que salió la noche anterior y hasta un poco de náuseas.

Y mirá que estamos hablando de que todos tenemos un compañero así pero alguna vez nos convertimos en ese compañero llegando hechos mierda a clase aguantando la resaca como se pueda ¿O NO? CONFESÁ.

7· El grupito de amigos siempre-vamos-para-todos-lados-juntos

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Siempre ves a un grupo de 5, 6 o 7 personas que van juntos a todos partes. Mismas clases, mismos asientos, hacen los grupos juntos, risitas, mates de aquí pa allá. Una mafia. Un grupo endogámico que vaya a saber qué afinidad tienen o si vienen del mismo liceo o vaya uno a saber.

¿Por qué son tan felices? ¿De qué se ríen? ¿Por qué no puedo estar ahí? ¿Duermen juntos? ¿Cagan juntos? ¿Quién mierda son?

8· El compañero de fierro

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Es el compañero de clases ideal que automáticamente ya se convierte en un amigo pa’ toda la vida. Mismo ideales, ganas, objetivos, humor, te banca en todas y vos a él.

Hacen los grupos juntos. Lloran si no les tocan en la misma clase y si no es así, preparan la materia juntos. Se reciben medio que al unísono. Comen juntos, duermen juntos, están con las mismas minas–ah no, pará, tanto no. Bueno, se entiende la idea.

Conviene agarrarse uno de estos al principio de la carrera como para apuntalar y sentirse apuntalado ¿no? y si a vos te va mal en un examen y a él también, nada mejor que agarrarse un pedo juntos.

Y que nunca falte

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✔️ El sorete que abandona facultad dos días antes de entregar un trabajo en equipo.

✔️ El mega tímido que no habla y hasta es medio burro y te querés matar si tenés que hacer un trabajo con él

✔️ Enamorarte de un docente y hacerle todos los parciales divinos preciosos y averiguarle el mail para hacerle alguna pregunta boluda.

✔️ Los docentes que salen con alumnos. ¡Epa! Dale, picarón, si habrás escuchado de esas historias. O vivido.

✔️ El compañero gremialista que no sabés cómo mierda hace para estudiar y militar a la vez.

✔️ El compañero que siempre cae a clase con ropa de laburo con cara de laburé 9 horas y acá estoy.

✔️ El compañero del interior que si lo precisás un fin de semana olvidate porque pisó Tres Cruces antes de que fuera la Quinta de la Paraguaya.

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