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Qué salado ¿no?

Las 7 clásicas etapas de Uruguay en las últimas eliminatorias

Uruguay repitió siete patrones de conducta en las últimas eliminatorias ¿Cambiarán con este nuevo fixture o se mantendrán igual? Sacaremos conclusiones en dos años.

1· La fatiga de un nuevo comienzo

Mirá Vo

Típico escenario: “¿A qué hora jugamos? Pah, ni idea, bo. Creo que es a las 5. ¿De acá o allá? ¿Allá dónde?”

Faltan 157 años para el Mundial pero se arranca temprano cual panadero con insomnio.

Porque el tema no es las eliminatorias en sí sino lo que duran: dos años de sufrimiento. ¿Por qué no un mes? Así, rápido, disparame acá al pechito y terminamos con esto de una vez.

DOS AÑOS, ¿ENTIENDEN? En dos años nos podemos morir. Del embole.

2· El envión inicial

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Típico escenario: “Uruguay no má. Ahora sí, le hacemo’ cinco a Bolivia, le ganamo’ a Chile. Estamos tranquilos, eh. Lo dijimos, eh: siempre de acuerdo y apoyando al proceso Tabárez, jamás pedimos su renuncia”.

Arrancamos bien, ganando. Perdimos con Paraguay de visitante pero nos comimos a Bolivia y a Chile. Y sacamos terrible empate de atrás a Brasil en el Maracaná. Vamos en la mitad de la tabla, jugamos espantoso pero Uruguay no má. Vamos a salir campeones del mundo. Porque ahora nos toca Perú y Venezuela de visitantes. Mirá si vamos a perder esos partidos ¡ja!

3· La debacle

Mirá Vo

Típico escenario: “Es hora, eh, de que Tabárez dé un paso al costado, ah. Este chiquilín, este botija, Suárez, eh, ¿a qué viene? ¿A hacer platita no más, ah? Que se vaya a tomar mate con azúcar con Messi, eh. Lo dijimos, ah: nunca estuvimos de acuerdo con el proceso. Con Cubilla esto no pasaba”

Perdimos con Perú y Venezuela. En el estadio. A ver si nos entendemos: Ve-ne-zue-la. Es-ta-dio.

Catástrofa. Volvieron los 90. Abajo nuestro está solo Bolivia a un punto y empezamos a pedir jugadores del medio local con hambre de gol, no como esos repatriados choca-autos de Europa.

Se pide la renuncia del técnico, de los jugadores, de los neutrales, de Bonomi, una bomba que barra todo. Eso sí, volvemos a ganar y todos a 18.

4· La calculadora

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Típico escenario: “Si ganamos los cinco partidos que nos quedan siempre y cuando Ecuador empate con Bolivia y Argentina pierda con Brasil además si Perú le gana por dos goles a Colombia y si Venezuela termina con su mentira y se desafilia de la Conmebol sumado a un terremoto en Chile y que Rolex ponga una fábrica oficial en Paraguay y ahí, recién ahí, bajando por Ruffini y teniendo un culo del tamaño de Sudáfrica ahí sí clasificamos. Al quinto puesto. Si le ganamos a Argentina en el último partido”.

Pasada la debacle de la mitad de la eliminatoria, arrancan los cálculos para ver si clasificamos. Por lo general, son cálculos más difíciles que poner un hombre en Marte con un fitito y a veces entra en el campo de la matemática cuántica.

Sin embargo, el uruguayo es así: tiene todo, lo pierde, calcula cómo volver a recuperarlo, hace promesas de “Si le ganamos a Colombia de visitante me rapo los huevos” y luego hace todo a último momento.

¿Les suena todo esto? Sí, claro. Es la vida misma.

5· Todo a último momento

Mirá Vo

Típio escenario: “Estamos jugando como el culo, así no vamos a llegar a ningún lado, ya estamos casi afuera, no sé ni para qué miro est¿EH? ¿GANAMO’? URUGUAY NOMÁAAAAAAA, VAMOOOOOOO”

Uruguay en los últimos cuatro partidos de las eliminatorias parece merqueado: pim-pum-pam, triunfos de visitantes, ganar de atrás, a puro huevo, la garra charrúa más garra que nunca y aparece así, como bobeando una pregunta ahí… inocente, ¿no? Sin maldad… ¿POR QUÉ MIERDA NO JUGAMOS ASÍ SIEMPRE? ¿EH?

6· Partido final

Mirá Vo

Típico escenario: “No, a estos porteños les re ganamos en el Estadio, no precisamos que nos ayuden, les vamos a partir el ojetGol de Messi

El clásico “arreglo” con Argentina. Los porteños vienen con más cara de trámite que cadete entrando a la Intendencia. Nosotros con más sangre de victoria que Braveheart pasado de cocaína.

Y cómo rompe las pelotas esa actitud paternalista de Argentina como quien deja hacerse un gol por su hijo en la placita. “Essstos chicos uruguaaaayoosss. No son de plássstico como los nuestros. Tienen bocha de experiencia. Cuiden esssa cossstanera, chicos”.

7· El quinto puesto

Mirá Vo

Típico escenario: “Y bué, se veía venir, como siempre, remando de atrás, nacimos para sufrir, nos queda este pasito y con suerte nos metemos en el Mundial”.

El quinto puesto. Qué karma. A Uruguay en vez de “la celeste” tendrían que decirle “la quinto puesto”. “Ahí entra la quinto puesto a la cancha. La más linda, la más hermosa, la quinto puesto”.

Siempre nos toca el Uruguay de otro continente pero sin tanta sangre de fútbol. Algún cuadro simpático onda Los Teros en el Mundial de Rugby, con un delantero economista y golero albañil.

Bonus 1: Modelo de Kübler-Ross del hincha uruguayo.

El modelo Kübler-Ross se conoce comúnmente como las cinco etapas del duelo. El hincha uruguayo cegado por el espejismo Sudáfrica 2010 y Argentina 2011 tarda en aceptar que, ante todo, es uruguayo. Estas cinco etapas también son desarrolladas a lo largo de las eliminatorias. Veamos:

Negación: “Estamos bien. No precisamos a Suárez ni a Cavani o a Forlán. Con Rolán, Stuani y la Joya nos arreglamos”.

Ira: “CLARO, PORQUE NO TENEMOS PESO EN LA CONMEBOL POR ESO NOS CLAVAN LO’ JUECE’ ¿POR QUÉ JUSTO NOSOTROS PERDEMOS CON PERÚ? ¿POR QUÉEEEEEEE?”.

Negociación: “Querido Obdulio y Ghiggia que están en los celestes cielos, si le ganamos a Colombia de visitante les prometo que no puteo más a Lodeiro y le saco el mute a VTV”.

Depresión: “¿Qué sentido tiene ganar? Si después vamos al mundial y no pasamos ni a octavos. Extraño a Forlán, al Chino, al Canario, al Chengue, a Púa ¿para qué seguir?”.

Aceptación: “Bueno. Si empatamos con Argentina quedamos quintos. Si no salimos séptimos. Trataré de estar preparado para aguantar un mundial sin Uruguay y con Perú clasificado”.

Bonus 2: Análisis FODA de la selección de hoy

Fortalezas: No está Cavani.

Debilidades: No está Suárez.

Oportunidades: Cuando vuelva Suárez.

Amenazas: Que vuelva Cavani.

Bonus 3: Los 7 tipos de personas que miran un partido de Uruguay.