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Qué salado ¿no?

Cuáles son las cosas que más calientan a los uruguayos

Hay momentos en que nada importa más que el deber de todo buen uruguayo de quejarse. Son esas instancias que nos hermanan más allá de las banderas políticas o deportivas y te hacen subir la temperatura más rápido que el dólar.

1· Cuando sube la nafta

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Te compraste auto y los números cierran: la patente, algún repuesto cada tanto, el service, alguna gilada como un cargador de celular para enchufar en el encendedor. Llegás perfecto a fin de mes, hasta te sobra para ahorrSUBIÓ LA NAFTA TODOS VAMOS A MORIR.

Te abrazás a un almohadón y pelás la calculadora que usaste en las últimas fechas de las eliminatorias para ver cuánto te sale llenar el tanque.

Es ahí cuando sacás un kit completo de pálidas comenzando por “Nos vamos a la mierda”, “Esto no puede seguir así”, “Así estamos” mientras hacés cola en la estación la noche previa al aumento para llenar el tanque y ahorrarte cien pesos.

2· Cuando sube el boleto

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A la hora de comunicar el aumento a la población, siempre se usan estrategias que “suavizan” el impacto. GANÓ URUGUAY LA COPA DEL MUNDO EN LA HORA TERCERA COPA DEL MUNDO PARA URUGUAY NO MÁ y subió el boleto dos pesos.

O la otra es cuando lo anuncian un 1º de enero a las dos de la mañana cuando todo el mundo está en pedo.

Y ahí vas en el ómnibus con cara de BUEN DÍA LO QUÉ y te sentás en la ventana pensando “Se viene la crisis”, “Saco pasaporte europeo”, “Chau cable, hola YouTube”.

¿Y cuánto subió el boleto? ¿50, 100, 500 pesos? No, sólo 1 peso pero qué indignación.

3· Cuando pierde Uruguay

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Días y días de previa. Los medios inflándote anímicamente con VAMO’ URUGUAY. Móviles desde la concentración, posibles estrategias de Tabárez, jugadores que llegan del exterior.

La organización “ténico-tática” de dónde ver el partido, con quién, qué va a llevar la picada: cinco salamines por derecha con dos quesitos de contención y un 4-3-3 de coca, cerveza y whisky.

Tres horas antes del match, ya sentás el culo en el sofá para comerte toda la previa. Empieza el partido. URUGUAY NO MÁ VAMO ARRIBA QUE LE GANAMOS A ESTOS MUERTOS DE HAMBRE HOY HACEMOS HISTOperdimos.

Afuera de la copa.

Todo queda en cámara lenta. Todo se vuelve gris. Niebla. Winter is coming. Las calles desoladas, comercios cerrados. Chernobyl al lado de esto parece Las Vegas.

Somos espantosos. Que se vaya Tabárez. Que vuelva la celeste de antes. ¿A qué hora es la NBA? Voy a googlear las reglas del fútbol americano.

4· Levantarte y que no haya yerba para el mate

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Un hermoso día más. Here comes the sun churururu y te sentís bien después de ocho horas de sueño corrido. Te levantás, te pegás una buena ducha y hasta te dan ganas de tender la cama. La puta que vale la pena estar vivo.

Agarrás el mate para aprontarlo y estás bien, todo es lindo. Hay pajaritos, mariposas, olor a flores, tarareás las melodía del camión de supergas, bailás, parecés la protagonista del reclame de un yogurt para el tránsito lento después de ir al baño, qué linda es la vidNO HAY YERBA.

NO QUEDA NADA DE YERBA. El paquete vacío.

Se van los pajaritos y aparecen cuervos, empezás a sudar frío, la cocina parece la escenografía de una de Tim Burton, te ponés a favor del uso de armas, agarrás olor a sobaco, se te friza el pelo y la sola idea de tener que meter un pique a comprar yerba ya te desprograma no sólo la mañana sino la vida entera.

5· No conseguir taxi cuando llueve

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Cobraste el sueldo. Buena, campeón.

Caminás mirando vidrieras con ganas de comprar cualquier gilada: una caña de pescar aunque falten ocho meses para Turismo, dos pares de botas aunque tengas media zapatería y hasta un regalo para tu pareja para juntar puntos.

Comprás de todo y te vas para tu casa cargado hasta las bolas de bolsas y ¡upa! Empieza a llover. Busquemos un taxi.

Ni uno. Desaparecieron. Suena música de Archivos-X. El único que viste iba con gente.

Llegás a tu casa dos horas después de tomar un ómnibus más apretado que pedo de visita con las bolsas hechas tortilla y todo ensopado.

El 141 daba más ocupado que probador de tienda de ropa en la noche de los descuentos y en las paradas de taxi no sabías si la cola era para tomarse uno o que abría un nuevo Forever 21.

6· Paro sorpresivo de transporte

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Vas llegando a la parada y ves tanta gente amontonada que te queda la duda de si es una parada o el Baci un viernes a las 5 de la mañana.

Preguntás a uno que ya tiene más cara de indignado que comentarista de diarios digitales y mientras suena la música de Tiburón, te anuncia: PARO SORPRESIVO.

No sabés cómo llegar. Mirás para todos lados y nada. Sólo autos particulares pasando con cara de Milton Wynants ganando en Sydney.

Al final, allá a lo lejos, cual arriero chileno que está por salvarte, aparece un ómnibus servicio de emergencia (manejado por un patrón, claro) lleno hasta la manija e igual te subís arriba del techo. La gente lo ve y no sabe si está en Montevideo o en Bombay.

7· Ser uruguayo

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Acá no se puede vivir, nos tienen de hijos, un mamarracho.

No hay respeto, antes no pasaba esto, en mi época era mejor, culpa del gobierno actual, del anterior, del anterior-anterior, del que viene.

Feísimo, todo gris, todo triste ¿Qué imagen le estamos dando al mundo? ¿Qué están haciendo con mi paisito?

Qué cosa que nos recontra calienta ser uruguayo pero qué lindo es serlo, ¿no?