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Qué salado ¿no?

9 cosas que le arruinan la vida a todos los universitarios uruguayos

Muchos piensan que es un tema de presupuesto pero hay varias cositas que arruinan la vida a cualquier universitario uruguayo. Veamos.

1· Bedelía

Era más fácil sacar pasaporte y ciudadanía yankee en Moscú en 1961 que hoy hacer cualquier trámite en bedelía.

Para anotarte en la carrera precisás el formulario 69, el último escrito de matemática B de ingeniería y el de historia nacional de derecho, cédula, fotocopia, una fotocopiadora, certificado de nacimiento diciendo que efectivamente naciste, jura de la bandera, letra de marcha mi bandera, una bandera, la bandera de los Treinta y Trees, dos chapitas de Coca-Cola y una carta de 5000 palabras argumentando por qué me quiero anotar en Sociología.

Y ni te cuento la cartelera de Bedelía con 5 Amazonias taladas en A4 con resultados de exámenes, parciales, cursos, avisos, nuevos horarios, luchas gremiales, etc. etc. Hay gente que se pide dos días de licencia sólo para averiguar si salvó un examen.

Cuando no tenés que pelear con el horario: “No, ahora bedelía abre de lunes a martes de 2:00 a 5:00. De la madrugada. Y además, esto no es bedelía, señora, es portería”.

2· Los cambios de plan

Cambias de plan 57 veces en la carrera. Cuando entraste, te recibías en un mínimo seis años. A mitad de carrera, el plan cambió a 5, luego a 4 y hoy los pendejos se reciben con un intensivo de 2 semanas de duración.

Pobre de vos que pierdas una materia, te tranques y tengas que cambiar de plan. “Yo debo Economía II que es del plan viejo pero antes de dar la II tengo que salvar la IV del plan 97 pero ahora me dijeron que preciso tener aprobado Economía Al Pedo I del plan nuevo”.

Ni que hablar de el “agregado” de materias a tu plan actual como “Reproducción Asistida en las Mojarras” para la carrera Ciencias Políticas o salvar “Movimiento Lineal Newtoniano IV” para poder dar la tesis Agronomía.

3· El profesor mi-materia-es-la-mejor-de-mundo

Si no hacés las cosas como él dice al pie de la letra, andate anotando en la UTU.

Cosas como: “¿CÓMO ME VA A DECIR ESE DISPARATE? YO NO LO DI ASÍ”. Te retruca que 4 es 3 +1 cuando le dijiste que también es 2 + 2 o te hace estudiar cosas más desactualizadas que mapa con Prusia Oriental.

Les importa que sepas de memoria lo que él te da y ningún gradito 2 me va a decir cómo dar mi cátedra.

4· El profesor saboteador

“¿Hormigón? Si se quieren recibir de arquitectos no precisan saber de hormigón”.

Es el que dejó la carrera por la mitad porque agarró un currito de un semestre como asistente grado 1 y quedó estancado en la docencia por la eternidad. De esta manera, corta todas las alas que quieran sobrepasar su techo.

Muchos se escapan por la punta dando clases particulares sobre la materia que ejercen como el culo en facultad. “¿Perdiste Cálculo III? Si arreglamos tres veces por semana vas por casa y te lo hago salvar. 3000 la clase”.

En el momento del curso no se nota pero sí aparecen al semestre siguiente:

—Bueno, vamos a comenzar con diseño de software.
—No sé prender la computadora, profesor.
—¿Cómo que no?
—Sí, profesor no lo dio el semestre pasado.

5· El compañero sorete que se hace profesor

Siempre tenemos ese compañero de facultad nerd que arrancó 1er año con nosotros, hacía los grupos, estudiaban juntos los parciales y un día consiguió un gradito 1, luego un 2, pasando así a ser parte de la “patronal”.

No se junta más a tomar una, no te cuenta ni un chusmerío de la cátedra y los más soretes te piden que les digas “profesor”.

6· La militancia

Las 4751834914 horas que perdiste en el gremio debatiendo la necesidad de luchar por mejor presupuesto, clases e infraestructura para los compañeros de ¿Uruguay? no, no; de Letonia igual.

Reuniones, pegatinas, juntadas, discusiones, debates hasta las 3 de la mañana.

—Compañeros, me tengo que ir. Mañana entrego la tesis.
—Compañero, no se puede ir ahora que estamos discutiendo el alcance de la universidad en Mongolia y su influencia en la olicarquía de la Isla de Pascua que afecta a los compañeros de Universidad de Paso Los Chanchos en Perú. Además, falta votar y si quiere hablar eleve una moción de orden.

Grandes misterios: esa gente que tiene casi 40, no se recibió y sigue en el gremio.

7· Laburar, tener familia

Caso 1
Si me tomo el ómnibus a las 6:00 de la mañana, llego al laburo a las 8:00, meto seis horitas sin almuerzo y salgo a las 2 y ahí me tomo un taxi al segundo laburo como para salir a las 18:30, me tiro caminando hasta lo de Fernández para hacer el trabajo el equipo y ahí salgo en un Copsa hasta facultad al práctico de tres horas y después me da para entrar al teórico de 2 horas, llego a casa a la 1:00 de la mañana, como algo, me pongo a estudiar para el exámen del viernes y buenísimo porque ya corto a las 5:00 de la madrugada, me baño y salgo para el laburo.

Caso 2
—Mi amor: son dos rayitas, estoy embarazada.
—Buenísimo. Dame un segundo que entro a la página de bedelía así me borro de la carrera.

8· Privada vs. UdelaR

—Te recibiste, Roberto. Bien vos.
—Sí, con 37 años pero arquitecto al fin.
—Qué bien. Acá estamos de festejos, también. El Rulo, mi sobrino de 20, se recibió ayer de arquitecto también. Mi cuñado le pagó la carrera y acá está: 20 pirulos y ya tiene contrato para hacer un edificio en la rambla. Los padres contentísimos que tienen un arquitecto viviendo con ellos.

9· Recibirse

12 años de carrera, noches sin dormir, un esfuerzo sobrehumano de entrar con 18 a la casa de estudio y salir con casi 35 años para que después te demore una eternidad tramitarte el título.

Y espantoso cuando te entrega el diploma: un funcionario de bedelía ahí, un sobre manila del año ’47 dándote con toda frialdad el sueño de tu vida hecho diploma. Ni un abrazo, ni una emoción, ni un escribime, nada.

Darte cuenta, también, de la carrera de obstáculos que es ser un profesional. Entre colegas que te ponen palitos en la rueda, la vida que se te va pagando la caja profesional o que lo que estudiaste no es tan así.

O peor aún: con ganitas de anotarte en 5to científico después de 17 años en Facultad de Medicina.

De todas maneras los más detestables son los que no se reciben y se ponen a escribir artículos sobre cosas que te arruinan como universitarios.