MiráVo

Qué salado ¿no?

7 tipos de hombres de los que conviene huir

A todas nos pasó. La primera cita fue espantosa pero saliste una segunda vez por las dudas. Acá te presentamos siete ejemplares masculinos que es mejor evitar por el bien de tu salud mental.

1· El mudo

Mirá Vo

Cita en un pub de onda. Arrancás a comentar toda la carta porque el tipo no abre la boca ni para respirar. Tratás de remontar los silencios incómodos y no podés parar de hablar.

Le contás a qué edad dejaste el chupete, media temporada de Friends, dos películas, los últimos tres libros que leíste, la diferencia de calidad entre Maybelline New York y Revlon, lo pesado que es tu jefe y que una vez jugaste al fútbol, como para cubrir todos los temas.

Y nada. No dice una sola palabra. A lo sumo le arrancás alguna sonrisa tímida, un “ajá” cada tanto, un par de “sí, claro” y tres “jejeje”.

No parás de sentir que está pensando que sos la más boluda del planeta y te arrepentís de no haberte quedado mirando los capítulos atrasados de Grey’s Anatomy.

Al tercer daikiri todavía no pudiste sacarle dos frases seguidas y tenés ganas de irte con el de la mesa de la izquierda que te mira con ganas.

Motivo de fuga: no tenés ganas de aprender lenguaje de señas.

2· El que habla mal de su ex

Mirá Vo

Te invita a comer una pizza y cuando le decís de compartir una con aceitunas te sale con un “¿Te gustan? Mi ex las odiaba” y la dejás pasar.

Si pedís una cerveza se pone contento porque la anterior “sólo tomaba agua sin gas”. Alaba que no uses mucho maquillaje porque “aquella se pintaba como una puerta”.

A la segunda botella te está contando todos los detalles horribles de sus últimas vacaciones juntos y cómo franeleaba a todos sus amigos en cada asado.

Te tienta pedir otra para sobrellevar la situación hasta que escuchás “Pero, Nati”… y vos te llamás Carolina.

Motivo de fuga: Hablará igual de vos con la próxima.

3· El ratonazo

Mirá Vo

La primera vez que salieron “se olvidó” de la billetera. Ya a la segunda comprobaste que de distraído tenía poco y es tan amarrete que debe llorar cuando saca la basura.

Cada vez que llega la cuenta le vienen unas ganas incontenibles de ir al baño o recibe una llamada que tiene que “atender afuera” aunque el celular ni siquiera amagó a vibrar. Se suben a un taxi y siempre terminás pagando vos “porque yo no tengo cambio”.

La única vez que te hizo un regalo fue una muestra gratis de perfume que le dieron en el shopping.

Motivo de fuga: vas a tener que conseguirte un buen laburo sí o sí.

4· El Edipo no resuelto

Mirá Vo

Lo invitás a cenar a tu casa. Velas, música y un buen vino. Cocinaste una carne mechada al horno tan buena que salieron los vecinos a aplaudir.

Al primer bocado ya te preparás para el halago y nada. Al tercero no te aguantás y preguntás qué tal.

“Está bueno, pero mi vieja le pone un adobo que hace ella que no sabés cómo le queda” y te la bancás como una dama hasta que le manda un mensaje a la madre para preguntarle bien qué le pone.

Te dice que usás los rulos igual que mamá, que dejás los bordes de la pizza igual que mamá y hasta reís igual que mamá. Sí, sos igual a la vieja. Y te cayó la ficha cuando te dijo “Mam—digo, Gabriela”.

De todas maneras, el tipo está más bueno que comer sin engordar y según él se cuida pila el cuerpo porque la mamá siempre lo obligó a hacer ejercicio. Tal vez un poco avejentado para vestirse pero te cerró todo cuando te contó que compra ropa con la vieja.

Aceptás una segunda cita y esta vez ofrece su casa. Te ponés el vestido más provocador que tenés y la lencería más lasciva. Tocás timbre toda gata lujuriosa, te abre la puerta y sin vueltas, te lleva de la mano al cuarto.

Tanta intrepidez te agarró desprevenida así que le pedís para pasar al baño y te dice “Sí, pero pará que antes te quiero presentar a mamá”.

Motivo de fuga: ¿Hace falta uno?

5· El mejor amiga

Mirá Vo

Te pasa a buscar y lo primero que hace es alabarte el vestido que tenés puesto. Sonreís complacida, le das las gracias pero cuando escuchás “¿Es de la última colección de Zara, no?” se prende la primera alarma.

La segunda aparece cuando llegan al boliche y se pide el trago más dulce y colorido que hay en la carta y encima lo toma con pajita.

Empieza a sonar la última de Madonna y se la sabe toda. Te invita a bailar y BAILA BIEN. DEMASIADO BIEN.

Cuando ya están medio copeteados se acerca a tu oído y pensás “Por fin empieza el chamuyo” y te dice “SELFIEEEEEEE”. Adiós para siempre.

Motivo de fuga: ninguno si lo querés solo para que te acompañe al shopping.

6· El que no suelta el teléfono

Mirá Vo

Tiene activadas TODAS las notificaciones de TODAS las redes sociales. Menciones, replies, favs, nuevos comentarios, me gusta, follows, unfollows, mensajes directos, gtalk, messenger, whatsapp y hasta el ICQ.

Toda salida transcurrirá de la siguiente manera: Mi carrera está buena pero no estoy segura de queJAJAJAJAJAJA PARÁ PARÁ, MIRÁ ESTE VIDEO DEL PANDA BORRACHO NO PUEDO CREER…

…Y estábamos con Fulanita re locas y no sabés lo que pasQUÉ TREMENDO EL NACHO MIRÁ LO QUE ME COMENTÓ EN EL FACE!!!…

…Cuestión que le encontraron algo a mi vieja en el corazón y resulta quME MUEEEEEROOOO, MIRÁ ESTA FOTO DE LOS PIBES DESPUÉS DEL FÚTBOL, QUÉ MAL QUE NO ME ETIQUETARON.

Motivo de fuga: pensalo, sos vos o su celulPARÁ PARÁ QUE ME EMPEZÓ A SEGUIR FORLÁN!!!

7· El acosador

Mirá Vo

Lo conociste en el cumpleaños de una amiga en común. La charla arranca bien. Mucha buena onda e incluso te emocionás un poco porque escuchan la misma música, les gustan las mismas películas, adhieren a las mismas causas y hasta toma el mismo trago exótico que vos.

Viene todo bien, DEMASIADO bien hasta que te pregunta si París es tan linda como dicen o si está buena la movida en Barcelona pero nunca te preguntó si habías estado ahí.

La dejás pasar hasta que mencionás a tu sobrino y te dice si hablás del rubiecito o del pecoso. Te quedás pensando si hablaste de ellos en algún momento pero seguís de largo.

Ahí es cuando sin ningún rastro de dignidad te tira un “Es que como sos de Capricornio”… y ya sacás la ficha de que te rastrilló todo el fb aunque no lo tengas de amigo.

En algún punto llegás a pensar que es tierno hasta que se toman juntos un taxi y le canta al tachero la dirección de tu casa.

Motivo de fuga: preguntale a él que seguro ya sabe.