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Qué salado ¿no?

Las 6 fases de las comunicaciones en Uruguay

Desde los teléfonos de baquelita que podías usar como arma mortal a los smartphones que se te rompen al primer pestañeo, armamos un recorrido por todas las etapas de la comunicación en Uruguay.

1· Los teléfonos fijos

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¿Te acordás de los teléfonos fijos? Claro, ese aparato que Antel nos pide hoy para tener internet y que cuando alguien llama por ahí lo primero que pensás es “¿Quién se murió?”.

Hagamos memoria. Hasta 1997, los números de teléfono fijo en Montevideo tenían seis cifras y en el interior cuatro (sí, cuatro; era más un pin que un número de teléfono). Ahora para acordarte de los teléfonos de tu familia tenés que ser Rain Man en un casino.

El teléfono fijo era TODO porque era nuestro internet y las Páginas Amarillas hacían de Google. Veamos algunos ejemplos.

✔ Podías chatear con la que te querías levantar. Llamabas a la casa, te atendía el padre, pedías por la susodicha con un cagazo de novela, él te preguntaba “¿De parte de quién?” y vos ya con diarrea le decías “De un amigo”.

Ahí sentías al padre gritar “CAMILAAAAAAA… PARA VOS… ATENDÉ HACEME EL FAVOR” y ella levantaba el tubo sin saber quién era.

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Porque claro, en los años 90 tener captor era solo de cheto o que venías sufriendo a un stalker (bueno, en ese momento no había “stalkers”, eran “acosadores” nomás, de la misma manera en que no existía el “delivery” sino “el reparto”).

Eso sí que era una rifa: levantar el tubo con el culito apretado y jugártela a que te llamara cualquiera. Hoy con el celular, filtros, listas de amigos, etc. no hay capacidad de tolerancia que se pueda desarrollar. Así está Medio Oriente.

✔ También podías googlear. Llamabas a “Informes 20” o al “122 Informes de guía” y tenías que ANOTAR EN PAPEL el número que te tiraban por si buscabas una carpintería o farmacia de turno.

Y pobre de vos que perdieras el papel (aunque generalmente quedaban boyando en la mesita del teléfono junto a decenas de otros números de vaya a saber quién).

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✔ Podías ver memes. Bueno, en realidad llamabas a “Jaja 2000” y Luis Guarnerio te contaba el chiste del gallego que se indispuso en misa.

✔ Se podía mandar fotos, dibujos, caritas sonrientes. Se llamaba fax. Dame tono de fax.

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✔ Podías dejar de seguir gente o bloquearla. Descolgabas el teléfono y ¡Voilà! Siesta asegurada.

✔ También podías ir con el fijo a cualquier lado. Bastaba con ir a la ferretería a comprar cuarenta metros de cable para llevarlo del living al cuarto. O a la pizzería, porque antes CAMINÁBAMOS para buscar dos muzza y un fainá.

✔ Además tenías todo sincronizado. Sólo necesitabas tener un teléfono en el living y otro en el cuarto para decir “pará que te atiendo del living”.

✔ Finalmente, con el teléfono fijo podías tener virus. Si tenías dos aparatos en la casa y ligabas mal, una madre chusma levantaba uno para escuchar lo que hablabas con tu novio. Igual el virus se eliminaba gritando “MAMÁAAAA ESTOY HABLANDO”.

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2· Los principios de Internet

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Un buen día, vinieron los muchachos de Antel y nos conectaron a LA AUTOPISTA DE LA INFORMACIÓN. Ya el video club y el cable se pusieron celosos porque otra masturbación mental entraba a la casa.

Teniendo la precaución que nadie estuviera hablando por teléfono fijo, marcabas el 0909 1234 vía módem. Ahí el aparato empezaba a hacer más ruidos extraños que epiléptico con Tourette y si te estabas conectando de canuto, tosías o movías un sillón para no delatar la fechoría. Este era el sonido ↓ (dale play)

Si te conectabas de noche, suerte en pila: estaba más ocupado que baño de la Amsterdam en el entretiempo.

Había franjas horarias: de noche te salía regalado pero demorabas más en entrar que sandía en licuadora. De día te metías como tejo pero era carísimo.

Además siempre uno se colgaba (por lo general chateando) y después la factura no pasaba por abajo de la puerta porque venía en cinco tomos coleccionables. Y en casa chochos.

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Cuando lograbas conectarte —y con lo caro que salía— entrabas como pedo a: correo adinet, un googleo en Yahoo! y un buenas noches, auditorio en Latinchat. Y chau.

A desconectarse y jugar un solitario o leer el interactivo de la música mundial en la Encarta. O jugar con el WordArt.

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Los más osados entraban a playboy.com a ver si se veía media teta al menos y los más adelantados ya tenían cuenta en hotmail para mandarse zippeado el video de Pamela Anderson porque, claro, señores ¿para qué más se inventó internet?

Tampoco olvidemos que en sus inicios, para tener una casilla de Adinet tenías que IR A ANTEL a registrarte como usuario y nos creíamos webmasters cuando lográbamos armar una página en Geocities.

3· La era del Movicom y Ancel 21

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Se masifican los celulares y ahora cualquier mortal podía tener uno. No sólo Grande Pa.

La señal era malísima y apenas salías de la ciudad ya volvía a ser 1980. Las llamadas se cortaban cada dos segundos y al final era más fácil tomarse un ómnibus y hablar personalmente.

La gente andaba gritando “¡¿HOLA, HOLA, HOLA, HOLA?!” caminando de un lado a otro para ver si agarraba señal. Eso sí: cuando lograbas hablar, largabas todo rapidito por lo caro que salía: holasírobertoparaavisartequenovoybesochau.

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Finalmente cortabas todo agitado y rezabas para que no tuvieras que pagar la llamada con un préstamo del Banco Montevideo o la Caja Obrera.

Andabas cargando ladrillos como el Motorola Tango y había gente que terminaba en bancarrota por decir “qué tal” de una compañía a otra.

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Fueron los años en que empezaste a no memorizar nunca más un número de teléfono y el origen de esta época actual en la que perdimos el ejercicio de la memoria, no nos acordamos de nada y… y… ehm… este… ¿qué te iba a decir?

La primera empresa de celulares fue Movicom (actualmente Movistar) y el prefijo para llamar era 09. Después cayó Antel con Ancel y Ancel 21. Después el CTI. No, no era que quedabas internado en el CTI sino que Claro antes era CTI.

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4· Los SMS

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Este aparatito incorpora otra función: escribir texto y tener que evitar esA COSA ESPANTOSA DE TENER QUE HABLAR CON GENTE DIOS CÓMO HACÍAMOS ANTES.

Nos daba la comodidad de escribir a la suegra un “feliz cumpleaños que pases lindo” y quedar como un duque, un campeón.

Los tímidos ya empezaban de levante con los SMS y además, fue la desaparición total de los timbres y porteros eléctricos al poder mandar siempre un “estoy abajo”.

Nuestros padres aprendieron a contestarnos con “ok” aunque le dijéramos “papá, recién salí del Clínicas y me cambié de sexo”.

Los más modernos hasta mandaban fotos (que tenías que entrar a la web de Antel para verlas pero bueno, detalles). Reconozcámoslo: el SMS fue nuestro primer Facebook. Y feliz cumple besos que pases lindo.

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Fue el comienzo d ecrb todo así kres k t llame? no c 🙂 dale bsb y kda vez kdabamos + simios 😀 **** XD

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4· Las redes sociales

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Empezó la era 2.0 donde todos empezamos a tener blogs. Te armabas uno pedorro en Blogspot y ya te creías Julian Assange.

Mandabas mail a todos tus familiares contando que subiste un post (y era un post que solo tenía la letra de una canción de los Redondos) o te metías a comentar en otros blogs. Sí, ya había menos gente en la calle.

Entre 2006 y 2008 aparecieron tres gigantes que todos conocemos (salvo que seas un amish escapado de alguna comunidad de Arkansas y misteriosamente estés leyendo 180): YouTube, Facebook y Twitter. Y Telechat.

La llegada de YouTube fue increíble: por fin podías ver videos como pedo y no se te trancaba la máquina con esos .avi que pesaban más que un fitito con dos Jorge Porcel adelante y dos atrás.

Te pasaban por Hotmail el link al video del tipo que baila segun distintas épocas, el que se saca una foto por día en un año, un bebé riéndose y un gato que se cae o aquel que tropieza con el skate. Sí, YouTube parecía VideoMatch en la época de los bloopers.

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Facebook llegó allá por 2007 y en esos años estaba más vacío que el Bacilón a la 1 de la mañana. Entrabas a jugar al Mafia War, Farmville y subías fotos sin etiquetar. Sí, sin etiquetar. Se entraba una vez por semana y listo.

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La masividad de Twitter en Uruguay llegó con Forlán en el mundial de Sudáfrica. Culo veo, culo quiero y todo el mundo se hizo una cuenta. Nadie tenía ni idea cómo se usaba ni para qué servía y se referían a ella como “la red social del pajarito” (!).

Hoy son los que entran para hacerle mentions a famosos y seguir a Suárez y a Rial.

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Esta fue también la gran era del Messenger, de los zumbidos, de los primeros emojis, de poner la letra de una canción en el estado del MSN para hacerte el misterioso (googleabas un pedacito de una canción de Pink Floyd y en realidad estabas escuchando la M24) o el attention whore que ponía una carita triste para que todo el mundo le fuera a preguntar si estaba bien.

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Todo esto era terreno conocido si venías del ICQ, Mirc o LatinChat.

6· Los celulares con internet

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Por 2010 arranca la época de internet en los celulares donde quedamos totalmente poseídos por contestar SMS, menciones en Facebook, subir fotos y algunos que empiezan a criar a sus hijos gracias a Google.

Es el momento en que los celulares se apropian definitivamente de nuestras vidas. Ya no hay reunión social en la que el celular no sea el protagonista que interrumpe la mesa familiar, cumpleaños, bar mitzvahs, velorios, escapaditas al telo o cualquier evento donde haya más de dos personas involucradas.

Aparece Whatsapp, las fotos por Whatsapp y la peor tragedia de la humanidad: los grupos de Whatsapp. Tener Facebook es casi como tener cédula y uno se cree Cartier-Bresson con Instagram o re gracioso al instalar apps tan pelotudas como las Frases de Mujica o el simulador de un vaso de cerveza.

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También están los contra, los que te dicen con todo orgullo que no tienen Whatsapp (los nuevos no tengo tele) (que eran los no tengo radio) (que eran los no mando telegramas) o a la inversa, los que toda su vida pasa por el celular y no tienen el más mínimo respeto por el otro como para hablarte sin mirar la pantall–pará un segundo que tengo que contestar este mensaje.

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Ahora cruzás mirada con dos en el bondi y ya arman un grupo de Whatsapp. Cualquier mínimo vínculo con tres o más personas y ya te aparece un “Fulanito te añadió al grupo”: el grupo de las madres, el trabajo, el de la familia, el de los hermanos pero sin los padres, de los primos, los compañeros de jardín, escuela, liceo, facultad, el de facultad pero de otra materia, el de los vecinos, el del fóbal 5 y el infaltable grupo spin-off, que se armó para hablar mal de uno que nadie se banca en otro grupo de Whatsapp.

Bueno, los dejamos que está sonando el teléfono fijo. Capaz que se murió alguien.