MiráVo

Qué salado ¿no?

10 típicos profesores de cualquier facultad uruguaya

Es obvio que algún profesor de estos te tocó y si sos profesor ¿sos uno de ellos?

1· El sorete corta alas

MiráVo

Nunca se recibió de la carrera que está dando porque en su juventud, para agarrar unos pesos, metió un currito en la docencia por un tiempo hasta conseguir algo mejor.

Y eso “mejor” nunca apareció y se quedó encastrado en las oscuras salas de profesores años y años hasta juntar un resentimiento y despecho digno de divorciado con baja autoestima.

Te hace perder los parciales, exámenes, te humilla, te hace mierda. Todo con tal que no seas lo que él no pudo ser y va a dar los temas como él piensa que se tiene que dar y no va a venir ningún profesor de estos nuevos con su librito.

2· El que se hace el amigo

MiráVo

Con un síndrome de Peter Pan similar a rockero con éxito, rebaja su autoridad como docente para ser uno más del alumnado.

Es jodón, hace chistes boludos, se queda charlando en vez de dar la clase y a veces pregunta dónde se acostumbra a tomar una para acompañar a los guachos en dicha faena.

Alguno que otro se junta con los varones de la clase para comentar por lo bajo los más bellos culos femeninos del aula y cuando se presenta otro colega despliega de la nada un cierto profesionalismo que no le cree nadie.

Por lo general te hace pasar la materia con tal de que lo apruebes como uno de los tuyos.

Combinación explosiva: profesor casi 50 años recién divorciado con crisis de edad y que se hace el simpático para ver si vuelve a ser lo que era antes de casarse. Su sueño: levantarse una alumna. Perdón, va de vuelta. Su sueño: levantarse una alumna con Edipo no resuelto.

3· El que siempre falta o no hace un carajo

MiráVo

Es el desprolijo que falta una de cada tres clases (o más), nunca sabe qué tema venía dando, llega tarde, ni puta idea cuántos parciales tiene dar o cuando termina el semestre.

Son docentes ya recibidos de la profesión que están enseñando, tienen multitrabajo y van saltando de uno a otro. A veces, su boludismo es por una buena causa: recién fue padre y apenas duerme en esos primeros tres meses en que el botija se despierta cada dos horas.

De todas maneras, también están los desprolijos per se porque les chupa un huevo todo, total, la vida es una mierda y me importa tres carajos si quieren aprender o no y me voy a la cantina a hacerme un café.

4· El que hace que te enamores de la carrera

MiráVo

Siempre nos tocó un docente tan apasionado, tan buena gente y tan pedagógico que hace que te enamores de tu carrera. Salís de clase bailando tipo novicia rebelde al grito de esto es lo mío y la puta que vale la pena estar vivo.

Las clases son verdaderos TEDex de conocimiento explicado de manera clarísima, pasional, contagiosa que dan ganas de sacarte 12 en todos los parciales o fundar una secta con el docente como líder.

Son los profesores que siempre te acordás una vez que te recibís porque en una clase te pasó ese tip, ese truco que lo vas a aplicar en toda tu vida profesional: “ah, sho lo hago así porque el profesor Bonopratto nos dijo que era así y sho lo hice así toda la vida”.

Son buenos, son paternales, te alientan, te dan para adelante, te explican con paciencia, te enseñan sobre la vida, te los querés llevar para la mesa de luz.

Tu sueño es subirte al banco y gritarle ¡OH CAPTAIN, MY CAPTAIN!

MiráVo

5· El que era compañero tuyo pero se hizo docente

MiráVo

Arrancaste con él en primero de facultad, eran amigos, compañeros zucundún-zucundún. Y un buen día se anotó para ver, para joder, a ver qué pasaba en ese llamadito de la cátedra para ser asistente.

Al principio lo felicitaste, bien loco, bien jugao, hasta que te diste cuenta que, claro, se pasó a la patronal y ya no es tan “amigo”.

Finalmente, en esa escalada de jerarquías, de un año al otro, logra un grado 2 que lo deja como docente tuyo en una materia que te trancaste y decidiste recursar.

Los silencios incómodos, las tratativas de hacerle recordar un chiste interno, la distancia, la indiferencia. Te das cuenta la nueva cadena de mando y que no te vas a mamar con él en Cimarrón o en el Norte sino que vas a tener que que rendirle conocimientos a un tipo de tu misma edad. Yo que vos la doy libre con tal de no ver a este culorroto.

No obstante, seamos optimistas: existen, sí, existen, señora, chivos expiatorios. Son los recién descriptos pero que no olvidan sus raíces, sus humildes orígenes como alumno: te pasan la letra del parcial, te soplan en el examen, te mandan un mail con los trabajos que se vienen, te dicen si estás regalado con la nota, te sacan la falta.

Son los amigos/docentes que queremos tener destruyendo a la patronal desde adentro.

6· La veterana solterona

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Mujeres viudas, solteronas o viejas lesbianas cuya generación no aprobó una posible salida del clóset (igual para hombres) y su vida se ha dedicado a la docencia. Mejor dicho, su vida es la docencia.

Si viste la película “Whisky”, imaginate a Martha y ya sabés de qué estamos hablando: mujer que por lo general aparenta diez años más de la edad real que tiene, peinado de peluquería de barrio, exceso de maquillaje con dejo de años 60’s (mucho delineador con lápiz grueso onda 6B), saco de paño bordeaux oscuro comprado en Grandes Tiendas Montevideo allá por el año ‘77 con delicado aroma a naftalina, bolsita de Stadium con tupper para el almuerzo. Son candidatas ideales para programas de Home&Health onda “No te lo pongas” y esas cosas.

Ojo, también los hay hombres: barbudos desarreglado a los que se led nota la falta de ese toque femenino que lo cague a puteadas y se arregle mejor. Usan traje del año 85 (¡con chaleco!) (!), andan medios despeinados, con olor a pucho y camisa que no se saca hace cinco días.

De este tipo de docentes hay cierta antagonía: los hay bueniiiiiiiiiiisimos hasta la lástima y los hay hijos de puta corta-alas del punto 1 que te escupen todo el resentimiento de tu vida con un “no aprobado 2”.

7· El viejo sabio

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Es ese grado 5 eminencia que nadie más que él sabe sobre el tema en todo el país y en cinco condados. Siempre son master of the universe en un tema recontra específico de la carrera como “Grado 5 Derecho Internacional en la Mongolia del sXIV” o también “Grado 4 en Hormigón pre armado con estopa y polvo Royal”.

Es muy de salir en televisión cuando la opinión pública habla de su materia o pasa de viaje, de congreso en congreso, ligando algún honoris y causa.

Y siempre tiene pinta de ser esos viejos que tienen cara de “este el año que viene se pela”.

8· El que se parte al medio

MiráVo

Siempre hay un docente que se parte en 47 pedazos. Siempre.

Sea hombre o mujer, rezás para que se de vuelta a escribir en el pizarrón así vichoneás ese culo perfecto fantaseando como un pelotudo media porno mientras no sabés de qué mierda habla.

Los días fríos verificás si viene con los timbres listos para recibir a una pareja de mormones o, si es hombre, te fijás si el bulto está para hacerle una chapa y pintura en en el sofá de tu casa.

Los más osados (los muy osados) intentan tirar un lance post aprobación de la materia pero la mayoría rebotan en las redes de la moralidad impuestas por la docente. Las más osadas (las muy osadas) revolotean por ahí en busca de una guiñada, de una miradita, de una charla, de una invitación a la cantina y dejate de vueltas pasame tu whatsapp papito que vas a ver lo que es bueno.

Se sabe de gente que repite sólo para tenerlo de vuelta y, claro, nadie falta a clase.

9· El que no se hace respetar

MiráVo

Siempre es uno recién recibido que agarró el currito de la docencia mientras espera a pagar derecho de piso en su área profesional. Cero pedagogía y manejo de autoridad, no impone la voz, todo el mundo charla mientras da la clase, da buenas notas por miedo a “represalias”, le tiran papelitos, todo el mundo falta, nadie hace un carajo.

No te pega un grito ni en un gol de Uruguay en la hora, lo podés cagar a mentiras con cosas como “¿Puedo hacer el parcial otro día? Porque perdí el boleto de una hora y no pude venir” y a veces tiene toda la pinta que después de cada clase se va al baño a llorar.

Pero cuidado: a veces no sabemos que estamos criando un sorete corta alas viejo amargado en potecia. Dejemos vivir (?).

10· El diazepam

MiráVo

El universo conspira contra vos y te toca en la clase de los lunes a las 8 de la mañana ese docente plomo monocorde que te deja en coma farmacológico.

Nunca sabés de qué mierda fue la clase porque entre el sueño que ya tenías y el arroró que te cantó el profesor en forma de clase pensás que todo fue un sueño. Terminás yendo a terapia de regresiones pasadas para sacar apuntes de lo que dieron.

El mismoooo tooonooo de voooz tooodooo asíii bajiitooooo que te hablaaaa y explicaaaa el proofesooozzz. zzz… zzzz… zzz¿ENTENDIERON? ¿eh? ¡ah! sí, sí. ¡Ejem! y ahí sigue la diapositiva 567 del tercer PowerPoint

No hay mate que aguante, no hay café de la cantina que soporte ni aunque te pongan pinzas en los ojos como en la escena de La Naranja Mecánica.

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Desde MiráVo mandamos un gran abrazo a los docentes que se parten el culo para que uno aprenda en serio y esos sí, son los que valen.

Esperamos que hayan sacado apuntes y entendido todo porque la semana que viene les vamos a poner parcial sorpresa con este tema. SORRY. Hubieran leído el artículo con atención. Hasta la clase que viene.

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